jueves, 18 de marzo de 2010

UN GRANDE DE LA TELEVISION RIOPLATENSE



Eduardo D’Angelo hace memoria

El arte de hacer reír es como un rico vino: “Si es bueno, siempre se recuerda”, compara Eduardo D’Angelo. No lo dice al azar. Tiene con qué justificar sus afirmaciones: desempeña el oficio de “hacer cosquillas al público” desde hace 55 años.
“Cumplo más de medio siglo de actuación y quiero festejarlo junto a ustedes” mediante secuencias de los momentos “más emocionantes de mi vida y carrera profesional”. Con esa breve introducción dará comienzo Con ellos en el recuerdo, el nuevo espectáculo que el humorista estrenará el próximo 21 de marzo en el Teatro Stella.
El multifacético Eduardo D’Angelo recibió a Sábado Show en el escritorio de su casa donde conserva un inmenso archivo con más de 6.000 películas en VHS, cantidad de recortes, una máquina de escribir, y contratos firmados años atrás. Habló a propósito de su reciente emprendimiento, su extensa trayectoria, la comicidad y los ciclos de antaño.
La propuesta teatral tiene a D’Angelo como voz narradora e integra un popurrí con imágenes de programas que dejaron huella en la pantalla. Y se reserva ciertos pasajes inéditos. Llega con el desafío de trascender generaciones. Los “veteranos” rememorarán esos grandes sketches y personajes que atestiguaron su crecimiento, y los más jóvenes tendrán una butaca reservada para descubrir un humor no chabacano, tan inocente como acertado, aunque dejado de lado en la televisión actual.
RISA SANA. El cómico la defiende y dice haber tomado dicho estilo de El Gordo y el Flaco o Jerry Lewis. “Hacían reír sin llegar a lo grotesco, dar golpes bajos, o decir disparates. Recurrían simplemente a cosas inocentes pero que te divertían”.
Eduardo D’Angelo es oriundo de una época donde no estaba de moda ir a aprender actuación a un instituto. O quizá él tampoco lo necesitó por ser dueño de un talento innato. Le bastó con horas entre filmes y ciclos humorísticos para que naciera como actor cómico. “Mi escuela fue el cine”, clarifica. Y agrega que Luis Sandrini fue otro de los responsables al instruirlo en el “milagro” de la carcajada. Así como Pepe Iglesias: “Imitándolo a él me di cuenta de que yo también tenía dentro esa facilidad de hacer voces. Un don que no tiene explicación”, relata.
Medio siglo de carrera y unos cuantos años nutriéndose de esos genios, le sirvieron para cultivar una identificación propia. “Por ahí escucho: esto parece un chiste de D’Angelo. Y me enorgullece mucho. Qué más se le puede pedir a un cómico que se lo recuerde con un chiste”, dice quien incorpora a su repertorio sólo las bromas que provocan una “risa franca, que llega del fondo de la platea como una ola”, y no así aquellas “suaves”.
anfitrión. Y testigo. Dos roles que D’Angelo desarrollará al momento de “ametrallar” con esos sketches y personajes que patentaron un modo de comunicación irrepetible, y difícil de imitar. El hombre del doblaje, Telecataplúm, Decalegrón e Hiperhumor figuran entre los elegidos_que serán revividos en el teatro.
Con ellos en el recuerdo supone una “cabalgata” a través de imágenes y escenas que el cómico presentará y proyectará en diálogo constante con los espectadores. “El público me podrá hacer preguntas, y yo responderé con anécdotas. Lo lindo es la posibilidad de interacción”, comenta.
La iniciativa representa algo más que un homenaje en vida. Supone hacer palpable el fanatismo por el humor que D’Angelo manifiesta sentir. La idea surgió a raíz de las reuniones que organiza en su casa, donde saca a relucir programas que tiene guardados en el armario a fin de rememorar otras épocas. “El título lo elegí porque es un recuerdo a los tiempos en que actué con mis compañeros eternos (Almada, Espalter, Frade), y también con otros artistas como China Zorrilla”, comenta mientras avanza el trailer que contiene parte de lo que será la obra. Esos colegas eternos a los que se refiere integraron el clásico Telecataplúm y sus actuaciones aún permanecen en la memoria de los televidentes de aquel entonces. “Aquello que hacíamos no se puede volver a repetir hoy porque algunos no están más y ese equipo fue único. Pero la obra viene a hacer ese sueño realidad por un rato, ya que lo canales han borrado todo”, anuncia D’Angelo.
Él se jacta de tener todo archivado. De cada cajón que abre salen libretos escritos a máquina, papeles o notas. Entre tanto documento, no falta alguna reliquia: el primer álbum de figuritas que hubo en Uruguay. Era verde, con stickers de papel, y para pegarlos había que hacerlo con cascola. Y figuraba el Capitán Cañones en la tapa, como protagonista.
pionero. “Se inventó la televisión y me estaba esperando”, dice mientras recuerda ese peculiar grupo del ‘62 que combinaba juventud, talento, y ganas de aprender. En el equipo figuraban Ricardo Espalter, Reimundo Soto, Enrique Almada, Berugo Carámbula y el propio D’Angelo.
“Fuimos un caso único y se lo debemos a los hermanos (Daniel y Jorge) Scheck que tuvieron la visión de juntarnos”, destaca. Para cada relato encuentra en la repisa algún documento que lo justifica. Esta vez, toma el primer libreto que se hizo en formato televisión, y fue para ese gran elenco de Telecataplúm.
Ingenio, buenos guiones, actores, músicos y directores es parte de lo que D’Angelo pretende reivindicar con su nuevo espectáculo.
artista. Esa banda del ‘62 usaba “esmoquin” para hacer reír: “Era humor de gala”. Comicidad y risa fueron aspectos que este fanático del dibujo se tomó muy en serio. No así la escuela:“Para el estudio era un desastre. Repetí hasta el recreo”. Pero sus maestros percibían ese gustito especial por el arte que ya desde chiquito asomaba en su genio. Por eso le regalaban los últimos 15 minutos de cada clase para que pasara al pizarrón y recomendara alguna película. “Me entretuve siempre jugando al artista. Porque eso se nace, se lleva en el alma”, remata.

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